“Así que, ninguno de vosotros padezca como homicida, o ladrón, o malhechor, o por entremeterse en lo ajeno; pero si alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por ello.”1 Pedro 4:15-16
Las aflicciones de nuestro diario vivir se deben muchas veces a nuestro propio comportamiento. No siempre somos las victimas del cuento, sino más bien, los victimarios. ¿Cuántas veces no nos llueven los problemas por andar de metiches, chismosos, o mal intencionados? Y aun así, cuando nos llegan las consecuencias de nuestros actos, tenemos aún el descaro de mirar al cielo y decir: “Señor, ¿Por qué me vienen estas pruebas?”. Learn More
“¡Oh Dios nuestro! ¿no los juzgarás tú? Porque en nosotros no hay fuerza contra tan grande multitud que viene contra nosotros; no sabemos qué hacer, y a ti volvemos nuestros ojos.” 2 Crónicas 20:12
El capítulo 20 de 2 Crónicas, es uno de mis pasajes bíblicos favoritos. Encontramos una serie de elementos que se llevan a cabo al rededor de una batalla que fue peleada y ganada por Dios. El pueblo de Israel no tuvo que mover ni un dedo…
Con calma puedes leer todo el capítulo. Esta mañana vamos a reflexionar sobre un fragmento de la oración que hace Josafat en medio de una situación que el pueblo de Dios estaba enfrentando…
“Dios nuestro, ¿no vas a castigarlos? Pues nosotros no tenemos fuerza suficiente para hacer frente a ese gran ejército que nos ataca ¡No sabemos qué hacer; por eso tenemos los ojos puestos en ti!” (Versión Dios habla hoy) Learn More
¿Sabías que….
El primer requisito para el sacerdocio era el ser descendiente de Aarón?
El segundo requisito para el sacerdocio era no tener ninguna deformidad física?
El sacerdote debía estar libre de toda contaminación ceremonial y debía abstenerse de tomar vino y bebidas fuertes?
El sacerdote mediaba entre un Dios santo y un pueblo pecador. Por lo tanto, ellos mismos debían ser santos?
Que los sacerdotes antes de participar en el santuario no podían lavarse a sí mismos, sino que eran “lavados”?
Que los sacerdotes antes de participar en el santuario no podían vestirse a sí mismos, sino que eran “vestidos”?
Tú y yo somos también sacerdotes: 1Ped. 2:9 “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable”?

