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El futuro de las iglesias en modo digital

Escrito por el 05/07/2021

El compromiso personal y la preocupación por las necesidades del prójimo debe ir más allá de las fronteras del formato digital. (Foto: Shutterstock)

Recientemente, un amigo me buscó muy preocupado. Notó que varios miembros habían dejado su iglesia durante la pandemia. Ellos no sólo no volvieron al templo físico, sino que tampoco aceptaron que se los visite o tener cualquier otro tipo de contacto.

Puede ser que la preocupación por el nuevo coronavirus todavía mantenga a muchas personas aisladas en sus casas por algún tiempo más, pero el hecho es que muchos abandonaron la fe en el último año. David Kinnaman, del Instituto Barna, sugiere que el 20% de las iglesias norteamericanas habrán cerrado definitivamente sus puertas para el inicio de 2022. Estudios estiman que 30% de los cristianos abandonaron las iglesias entre 2020 y 2021.

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La verdad es que la asistencia a la iglesia ya viene disminuyendo hace más de una década. Las cosas realmente cambiaron, pero la pandemia de COVID-19 no fue la única responsable de eso. La pandemia fue sólo la gasolina arrojada sobre algo que ya se estaba quemando. Eso significa que el coronavirus no creó el fenómeno de los “desiglesiados”; sólo lo aceleró.

Adaptarse a la nueva realidad

Pero, volvamos a la preocupación de mi amigo. La nueva realidad exige que entendamos algunas cosas. Lo deseemos o no, muchas personas están buscando el modelo de iglesia más conveniente para ellas. Algunos no quieren hacer el esfuerzo de salir de casa, enfrentar el tránsito o tener que buscar un lugar para estacionar su auto. También buscan una religión más individualista y que evite el contacto, a veces conflictivo, con otras personas.

No cabe duda de que las iglesias de la actualidad tendrán un desafío enorme de atraer a las personas de vuelta a la comunión de los templos. Pero creo que, así como las organizaciones seculares aprendieron a sobrevivir en la realidad física y digital, las iglesias también lo harán, especialmente por su noble misión y por la ayuda del Espíritu Santo. En parte, eso ya fue visto, especialmente con el surgimiento de nuevos modelos de iglesias.

Nuevos modelos de iglesia

En artículos anteriores, exploramos el concepto de iglesia fidigital o híbrida. Vimos cómo una iglesia que posee un templo físico puede actuar también en el mundo digital, y cómo a través de los cultos online, la recepción y el discipulado digital, puede mantener la conexión entre los miembros y el cumplimiento de la misión. Pero, además de ese modelo, todavía existen otras posibilidades que están surgiendo y varias denominaciones cristianas las están experimentando.

Iglesias en primer lugar digitales (digital hoy, física mañana)

Hay iglesias que nacieron sin templos. Son el resultado de una estrategia de crecimiento y plantación de iglesias, que comienzan en ambiente digital y con el tiempo se van transformando en presenciales. Al comienzo crean contenidos y experiencias en el mundo en línea, y están dirigidas a una determinada región o grupo específico de personas. Después de la fase digital inicial, alquilan espacios físicos para que los miembros digitales también puedan participar e interactuar físicamente.

Iglesias sólo digitales

Algunas iglesias norteamericanas y europeas vieron que sus entradas de diezmos y ofrendas cayeron durante la pandemia. Sin embargo, los costos de alquiler y mantenimiento se mantuvieron o crecieron. Por eso, algunas encontraron en el modelo sólo digital la solución para mantenerse vivas. Aún cuando la pandemia esté controlada, pretenden continuar 100% digitales.

Puntos positivos en común

Esos dos modelos de iglesia, primero digital y sólo digital utilizan intensamente las herramientas y recursos de Internet. Poseen el blanco de multiplicación en mente, siempre centradas en torno de técnicas de formación de discípulos y movilización de personas para compartir su fe en el mundo digital. Algunos tienen como objetivo alcanzar grupos específicos, que no podrían ser alcanzados de otra manera.

Inseguridades

Todavía existen muchas dudas sobre esos modelos nuevos de iglesia. Las 100% digitales ¿poseen bases bíblicas firmes? ¿Es algo culturalmente aceptado? ¿Cómo se realizarían las ceremonias de bautismo, casamiento y Santa Cena? Esas preguntas están siendo discutidas por los teólogos y líderes de denominaciones alrededor del mundo. Aunque todavía no existe un consenso sobre todas esas preguntas, algunos puntos se irán aclarando con la experiencia práctica a lo largo de los años.

Re-imaginando las iglesias

El hecho es que volver a imaginar el futuro de las iglesias es una tarea muy difícil, pero esencial. Todavía no sabemos si las iglesias fidigitales, o las que migraron a un modelo parcial o totalmente digital, tendrán éxito en atraer y retener sus miembros. Pero podemos tener la seguridad de que las iglesias que mantengan su foco en la misión dada por Cristo en Mateo 28:19-20 tendrán su compañía y liderazgo.

Ni físico, ni digital, sino personal

La pandemia dejó claro que los términos iglesia y templo no son sinónimos. Aunque el objetivo final de la iglesia no sea el de construir edificios, tampoco lo es el de ser una celebridad digital. Nuestros edificios y nuestra estrategia digital son medios para el fin, no el fin. El éxito de nuestras iglesias y el regreso de los que se apartaron durante la pandemia dependerá de cuán centrados estemos en entender y atender las necesidades de las personas.

Por eso, dejo algunas sugerencias que le envié a mi amigo que mencioné al comenzar este artículo. Espero que puedan ser útiles y los ayuden en la estrategia de atraer a la convivencia de la iglesia a los que se apartaron:

  1. Respete. Puede ser que algunos todavía eviten la cercanía física, entonces respete y ofrezca otras formas para que los apartados se conecten con la iglesia de forma digital.
  2. Invitación personal e individual. Pídales a los miembros regulares que envíen invitaciones personalizadas y mensajes directos a los apartados. Un amigo invitando a otro amigo a volver dará más resultado que si la iglesia o el pastor lo hacen.
  3. Poner el énfasis en las personas, no en los programas. Desarrolle programas presenciales o eventos digitales que promuevan la interacción entre las personas. Los temas y cultos en línea son importantes, pero pueden ser muy fríos y dar la idea de discurso, no de diálogo.
  4. Atienda las necesidades. Investigue cuáles son las necesidades de los que se apartaron. ¿Están enfermos, preocupados, depresivos, estresados, desempleados, están pasando por alguna crisis familiar? Interésese por ellos y encuentre maneras de ayudarlos.
  5. Ore. Forme grupos de oración para interceder por esas personas.

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